CÓMO MANEJAR EL TELETRABAJO

La pandemia ha impuesto el teletrabajo a una gran masa laboral de este país. Es una situación novedosa que a muchas personas puede causar estrés. Las jornadas de teletrabajo se han alargado de forma generalizada, algo que no conlleva un aumento de la productividad, sino todo lo contrario.

Es una creencia limitante que nos puede generar estrés la de pensar que si trabajamos más horas de las pactadas por contrato, vamos a estar mejor considerados y ser más valiosos como trabajadores y esto es un error de base.

Otra cosa es que las horas laborales no las estemos empleando única y exclusivamente en teletrabajar, sino en comunicarnos por teléfono o whatsapp con amigos, atender a otros miembros de la familia o hacer otras tareas no laborales. En este caso, lo que pensamos es lo mismo que creemos que puede estar pensando nuestro superior en el trabajo, que no estamos aprovechando bien las horas. Y entonces es cuestión de replantearnos llevar a cabo una óptima gestión del tiempo.

En cualquier caso, hay que intentar ser autocríticos y si aparece ese sentimiento, determinar objetivamente si es real porque realmente no hemos cumplido las horas laborales estipuladas, y en ese caso habrá que tratar de aprovechar mejor el tiempo dedicado al teletrabajo. En el caso de que es sentimiento no tenga fundamento porque estamos cumpliendo estrictamente con nuestra responsabilidad en nuestras horas laborales, tendríamos que intentar desterrar esos pensamientos ya que no son reales y evitar a toda costa alargar nuestra jornada laboral”.

ANTE TODO, DISCLIPLINA

Partimos de la base de que los espacios bien definidos, favorecen las actividades bien definidas también. Ante todo, hay que tener disciplina y tener la responsabilidad de ser nuestros propios jefes. Es importante tener una zona específica para trabajar, crear nuestra propia oficina dentro de nuestra casa, sea cual sea su tamaño. Una mesa adecuada, una silla ergonómica, un sitio con luz natural bien orientada… Tenemos que simular que estamos en la oficina y seguir los mismos hábitos que teníamos cuando acudíamos al lugar de trabajo: una hora fija para levantarnos, aseo diario, ropa de calle e incluso calzado. Una buena organización es importante para lograr un buen hábito. Está comprobado que 21 días seguidos haciendo lo mismo, genera un hábito consolidado.

Hay estudios recientes que apuntan que con el teletrabajo se está generando una mayor productividad en las empresas porque está habiendo menos distracciones. Sin embargo, con el teletrabajo también podemos tener distracciones, por ejemplo, con el resto de los convivientes. Tenemos que dejar bien claras las normas de convivencia, establecer horarios y avisar cuando haya videoconferencias, para evitar conflictos. Hay que olvidarse de las tareas domésticas o personales mientras estamos trabajando, y emplear el tiempo que se le dedicaba antes. Tampoco es recomendable utilizar zonas de descanso de la casa para teletrabajar como la cama o el sofá.

Lo fundamental es la gestión del tiempo y realizar los mismos hábitos que teníamos en la oficina. Para evitar el estrés e incluso el bloqueo, tenemos que cumplir a rajatabla los descansos, como un aspecto obligatorio dentro del horario de teletrabajo.

REUNIONES VIRTUALES  

Las reuniones virtuales pueden ser muy positiva, en el sentido de perseguir la idea del equilibrio entre tradición y responsabilidad. Por eso mismo, hay empresas que han previsto enviar a sus empleados un servicio de catering a sus domicilios para una celebrar una “reunión” pactada el mismo día y hora que se solía tener la comida anual, para que se conecten a la vez e incluso se vistan para la ocasión. Me parece una idea muy positiva, ya que el confinamiento ha minado mucho la socialización. Con esta iniciativa u otras parecidas, se fomenta la idea de equipo, de grupo.

Fuera de esto, que considero necesario para evitar el vacío de tradiciones no cumplidas, creo que hay racionalizar y no extralimitarse en múltiples llamadas o videollamadas, aunque sea un poco inevitable, ya que es desgastante y puede generar también estrés. Es prioritario cuidar nuestra salud física y mental, antes que cualquier tradición.

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