¿Cómo puede llegar a influir un cambio de look en tu estado de ánimo?

Las modificaciones de imagen ayudan a innovar y a experimentar otras cosas, ya que el cambio es una modificación de la dirección y una ruptura con las rutinas cotidianas porque corta el aburrimiento, potencia las ganas de dar un vuelco a nuestra vida.

El look viene definido como el aspecto exterior de una persona, la imagen o estilo propio, en especial, en el vestir y en el tipo de peinado. Por otra parte, por estado de ánimo entendemos el conjunto de las emociones que sentimos.
De la misma manera, el estado mental son los pensamientos e ideas que acompañan al estado de ánimo, por lo que aquello que pensemos e interpretemos de nuestro look va a condicionar nuestro estado anímico.

La imagen corporal es la interpretación mental que cada ser humano tiene sobre su propio aspecto físico. Esta imagen corporal que vemos reflejada en el espejo también tiene que ver con la particular opinión que tenemos de nuestra propia imagen, lo que le contamos a los demás acerca de nosotros mismos y, finalmente, el cómo nos sentimos con nosotros mismos.

Poseer una imagen corporal positiva sobre nuestro cuerpo no significa estar al lado de la perfección, respecto a superar las normas estéticas. Es algo más bien relacionado con aceptar nuestro físico, así como nuestras capacidades y tener emociones positivas que no os lleven a tener sentimientos positivos con nuestra imagen corporal.

Si esta percepción sobre nosotros tiende a ser positiva, la interpretación que hacemos de nuestra imagen corporal será real, de igual manera que estaremos del lado de la valoración positiva sobre nuestra persona. La buena imagen corporal facilita que también se pueda tener buena opinión sobre la propia personalidad, reforzando la identidad personal y aumentando, en definitiva, nuestra autoestima. La imagen corporal positiva facilita el que una persona se encuentre cómoda y segura dentro de su propio cuerpo, favoreciendo el autocuidado.

Por el contrario, cuando estamos relacionados con una imagen corporal negativa nos podemos llegar a sentir insatisfechos con nuestro cuerpo y con lo que vemos en el espejo. En estos casos podemos incluso llegar a atribuir erróneamente la responsabilidad de nuestros fracasos a ese cuerpo que no nos gusta y, por lo tanto, tampoco creemos que gusta a los demás. El tener una negativa imagen corporal afecta psicológicamente ya que la autoestima disminuye y con ello el autocuidado, llevando incluso a poder entrar en graves trastornos de la conducta alimentaria, donde la percepción de nuestro cuerpo se enferma, llegando a utilizar la relación con la comida de manera errónea, considerando que cuanto más delgados estemos, más contentos estaremos con nuestro propio cuerpo. Si tenemos una imagen corporal negativa, la percepción se distorsiona, llegando a deformar la realidad. De la misma manera, entramos en un mundo de vínculo ansioso con todo lo que tenga que ver con el cuerpo, donde nos adentramos en situaciones de muchísima angustia con el físico.

La imagen corporal también está formada por los comentarios que hemos ido recibiendo a lo largo de toda nuestra vida sobre nuestro físico. Todo esto unido a los sentimientos que desarrollamos respecto al cuerpo hace que estemos a gusto o no con él. Por ello, un cambio supone una novedad y una sensación de corte con el pasado y bienvenida al presente y al futuro.

Los beneficios de una variación de look no solo son a nivel físico o estético, sino que a nivel psicológico pueden llevar a provocar cambios internos de gran importancia. El cambio de imagen produce una realidad diferente y todo lo nuevo está dentro del conocido efecto de primacía, que se refiere a la cantidad de reforzamiento positivo, también llamado premio, que rodea a todo aquello que vemos o utilizamos por primera vez. Las transformaciones de imagen generan que las personas se muevan con más dinamismo porque de manera indirecta queremos mirarnos, re mirarnos y ser vistos, tener mayor intención de movimiento. Mostrarnos a los demás hace que incluso podamos querer tener más relaciones sociales y, con ello, incluso ampliar nuestro círculo de amistades o la posibilidad de tener una actitud más positiva y segura para entrar en el ejercicio de la búsqueda de pareja y de encontrarla.

Por otra parte, parece ser que cambiamos nuestra imagen para mejorar y la mejora significa sacar el máximo potencial para llegar con ello a la máxima excelencia en nuestra autoestima, alcanzando de manera natural a ensalzar todas aquellas áreas psicológicas que ya sabíamos que las teníamos y, sin embargo, necesitamos reafirmarlas mucho más.

Entre los beneficios a los que lleva un cambio de look está el aumento de nuestra energía y las ganas de hacer más cosas, ya que podremos llegar incluso a tener la sensación de querer experimentar nuevas sensaciones para ir de la mano con todo lo nuevo a lo que nos llevan los cambios.

Las modificaciones de imagen ayudan a innovar y a experimentar otras cosas, ya que el cambio es una modificación de la dirección y una ruptura con las rutinas cotidianas porque corta el aburrimiento, potencia las ganas de dar un vuelco a nuestra vida.

A veces también induce a dejar atrás etapas pasadas e iniciar nuevos caminos vitales. Los cambios en el aspecto físico están directamente relacionados también con las alteraciones de ánimo, incluso pueden ayudar a afrontar nuevos retos.

Los cambios de look son cambios de estética y todo aquello que se relaciona con lo estético tiene un mensaje subliminal de autoafirmación, gracias a que empleamos el autocuidado. Renovarse es avance personal y avance emocional. El papel social, el de los demás también es importante, ya que como también ellos perciben nuestros cambios, puede haber posibilidad de haber refuerzo positivo y esto valida nuestra necesidad de modificación.

Por último, los cambios de look tienen una intención y es la de transmitirnos un mensaje a nosotros y también a los demás. Es muy común que, tras las rupturas de pareja, éstas vayan seguidas de modificaciones de imagen. Detrás de estos cambios, hay mensajes sutiles que hacen con nuestra vida gire y avance colocándonos en nuevas etapas de vida y nuevas fases y, por lo tanto, nuevos vientos de aire fresco.

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