El spring cleaning, o limpieza de primavera, es una tendencia que se ha popularizado porque el cambio de estación nos inspira a hacer cambios positivos en nuestras vidas. La llegada de la primavera simboliza un nuevo comienzo y nos motiva a deshacernos de lo viejo y a renovar nuestro entorno. Aprovechar el cambio de estación para ordenar puede ser una buena idea porque nos permite liberar espacio físico y mental para nuevas experiencias y oportunidades.
En general, la limpieza y el orden actúan como ansiolíticos o antídotos contra la depresión. No hace falta tenerlos como prioridad en nuestra escala de valores. Tienen beneficios en nuestra rutina diaria y, sí, también paz mental.
En primer lugar, ordenar y limpiar son actividades que están bajo nuestro control y en nuestro día a día; en contraposición, hay muchas situaciones que no podemos controlar.
En segundo lugar, gracias al orden, si los objetos que utilizamos con frecuencia tienen un fácil acceso, nuestros niveles de estrés disminuyen automáticamente.
Otro factor importante es la evitación de discusiones. El desorden suele provocarlas y cuando en casa se mantiene todo limpio y en su sitio, el ambiente familiar mejora.
El orden en nuestro bienestar
Partimos de la base de que el orden y la limpieza nos hace liberar endorfinas, una sustancia que segrega el cerebro y que produce sensación de bienestar.
Por contra, hay estudios que demuestran que las personas con hogares sucios o desordenados tienen niveles más altos de cortisol; concluyendo que la suciedad y el desorden del hogar pueden contribuir a la ansiedad o incluso a la depresión.
La realidad es que la corteza visual de una persona se ve abrumada por objetos que no están relacionados con una tarea en particular, les hace más difícil la concentración y la finalización de proyectos de manera eficiente. Para el cerebro, el desorden representa un asunto inacabado y esta falta de integridad a veces resulta muy estresante para ciertas personas. Entonces, el desorden y/o suciedad de los hogares es un factor que puede provocar una disminución de la concentración, la confusión y la tensión.
Esto explica que visualizar en redes sociales el cambio del antes y el después de algo limpio y ordenado provoque alivio visual. También escuchar los sonidos naturales que se generan al limpiar y ordenar pueden contribuir a la relajación y a calmar la ansiedad.
Si bien el beneficio del orden puede variar de una persona a otra, en general, las personas desordenadas pueden experimentar una mayor sensación de calma y tranquilidad al mantener un espacio ordenado.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que el desorden no afecta a todas las personas de la misma manera, y algunas personas pueden sentirse más cómodas en un entorno más relajado.
Recomendaciones para que el orden no se convierta en una obsesión
Tener y mantener la casa limpia y ordenada es natural y saludable y, a priori, podría considerarse una conducta positiva. Ahora bien, cuando de manera persistente y ansiosa se insiste en que todo debe permanecer en ese estado, es posible que incluso pueda convertirse en un Trastorno Obsesivo Compulsivo de limpieza y orden.
A veces, la línea que separa la manía de la obsesión es más fina de lo que imaginamos. Se puede convertir en un problema cuando la limpieza y la necesidad de orden en el hogar comienzan a transformarse en una compulsión. Por ejemplo, una señal sería si se cancelan otros planes por no haber terminado todas las tareas de limpieza del día o de la semana.
Para evitar que el orden se convierta en una obsesión que dificulte la convivencia, es importante mantener un equilibrio saludable. Esto significa establecer límites claros y realistas en cuanto al nivel de orden que deseamos mantener y evitar compararnos constantemente con los estándares de perfección. También es importante recordar que el orden es una herramienta para mejorar nuestro bienestar, no un fin en sí mismo, y permitirnos flexibilidad y espacio para disfrutar de la vida fuera de las demandas del ordenamiento constante.