Los modelos clásicos de familia han ido cambiando con el paso de los años, y ahora es muy habitual dar con parejas que tienen hijos de relaciones anteriores. Aunque a priori es un desafío, aceptarlos y llevarse bien con ellos no es tan complicado como parece…
Se habla muy poco sobre el número de hijos que tienen las personas solteras, separadas o divorciadas en sus perfiles cuando utilizan las páginas de búsqueda de pareja. Según la psicóloga clínica Pilar Guerra, esto hace pensar que se tienda a omitirse toda la verdad, como a veces se hace cuando nos quitamos años. Guerra explica que esto pasa por tener la idea errónea de que encontrar una nueva pareja que venga colgada de mochila es ya un problema añadido. Pero lo cierto es que esto no tiene por qué ser así, llevarse bien con los hijos de tu nueva pareja no es tan complicado cómo parece. Toma nota de estos consejos.
1- Evita la queja
Más que aceptar a los hijos de nuestra nueva pareja, hay que aceptar que nuestra pareja nueva tenga hijos. Parece que se nos olvida que en todo momento el ser humano está provisto de la libertad para elegir la vida que quiera vivir. Incluso cuando las decisiones nos vienen dadas, tenemos el don de poder decidir si queremos sentirnos bien o mal con lo que nos acontece. Por lo tanto, si hemos elegido a una nueva pareja con hijos de anterior o anteriores parejas, tenemos que dar por hecho que éstos estarán presentes desde el principio de nuestra nueva relación y debemos evitar tener esa actitud negativa, de queja o de duda de manera constante.

SEMANA
2- Recuerda cuál es tu rol
Que tu pareja tenga hijos no significa que tengas que adoptarlos y convertirte en su segunda madre o padre. El uso adecuado del papel de ‘solo pareja’ va a permitir que la relación con ellos sea más sana y equilibrada. Esto va a evitar hacerse cargo de decisiones que solo incumben a sus padres y, a su vez, que esos hijos sientan rechazo por tomar el papel de sustituir a sus progenitores. Y recuerda, tomar una actitud objetiva no tiene porqué ser sinónimo de actitud distante.
3- Mantén expectativas realistas
De igual manera que puede costar la aceptación completa de la pareja, también puede costar aceptar a los hijos y pretender que la relación con ellos sea perfecta. Tener como expectativa que pueden surgir problemas en la convivencia es una manera objetiva para estar preparados cuando los desencuentros aparezcan. De esta forma, tendremos desarrolladas las herramientas necesarias para la solución de problemas, ya que habremos aceptado que en todas las relaciones surgen contrariedades.

SEMANA
4- No les veas como rivales
Si la pareja tiene una relación sana con sus hijos, les da el tiempo adecuado y mantiene con ellos una relación bien estructurada (dándoles prioridad, pero no total exclusividad), será más fácil desarrollar también una buena relación con ellos. Si, por el contrario, la pareja mantiene con sus hijos unos lazos de extrema dependencia, no distingue entre lo urgente y lo importante y no es capaz de organizarse con la prioridad de los tiempos, podremos encontrarnos en un marcado segundo papel, por lo que se tenderá a ver en esos hijos a unos rivales. Lejos de meternos en esas guerras, debemos ser precavidos y conscientes de que el problema no es de ellos, sino de una mala gestión por parte de nuestra pareja con respecto a ellos.
5- Valora la parte positiva
El tener que hacer un esfuerzo para que la convivencia con los hijos de nuestra pareja sea adecuada y sentir que hemos de emplear tiempo en estar con ellos, tiempo que nos resta de estar a solas los dos, lejos de convertirse en un problema, puede hacer que demos mucho más valor al tiempo que permanezcamos en privado con nuestra pareja. No olvidemos que las segundas relaciones son nuevas oportunidades por lo que concentrarnos en lo que tenemos, en lugar de en lo que nos falta es también una re-educación para nosotros mismos.