No se trata tanto de ganar tiempo para aumentar la productividad sino de encontrar espacio para priorizar nuestro bienestar a lo largo del día
En este caso enumerar ciertos hábitos para ahorrar tiempo durante el día no tiene la finalidad de aumentar nuestra productividad, sino la de poder encontrar espacio para priorizar el bienestar emocional. Lo hemos dicho muchas veces: la salud mental se cuida desde que nos levantamos, pero la realidad es que, en ocasiones, el ritmo frenético que llevamos nos hace descuidarla. Los expertos aconsejan intentar agendar esos ratos de autocuidado para priorizarlo y no dejarlo para el final –algo que podría ocurrir con toda probabilidad si no se le concede esta prioridad–. Y la psicóloga Marta Calderero nos recuerda lo importante que es encontrar esos momentos. “Muchas veces ese tiempo se ve comprometido por demandas laborales, obligaciones, necesidades familiares, dolencias y restricciones económicas. Sin embargo, los estudios demuestran que si dedicamos tiempo a autocuidarnos tendremos más equilibrio en nuestras vidas y mayor bienestar”, dice. Por todo ello, elaboramos esta lista de hábitos que ayudan a ahorrar tiempo durante el día para poder cuidarnos un poco más y hacer otras cosas que nos aportan paz mental como leer, escuchar podcasts, meditar, hacer ejercicio o estar a solas para reflexionar.
#1. La buena rutina de noche
Gwyneth Paltrow ha contado en mas de una ocasión que intenta dejar la ropa preparada antes de irse a dormir para evitar la duda (y en ocasiones el estrés) de decidir qué ponerse cada mañana. La experta en orden Alicia Iglesias cuenta en su libro Pon tu vida en orden, que la buena rutina de mañana empieza por la noche. “Para tener una buena mañana no hay que centrarse demasiado en la mañana en sí. Mi propuesta es llevar a cabo una pequeña rutina de noche que no te llevará más de 15 o 20 minutos, o menos dependiendo de a lo que te dediques, si vives solo o si tienes muchos hijos”, dice. Se trata de recoger lo que se haya quedado tirado por la casa para dejarlo todo colocado antes de acostarse; recoger los platos de la cena, dejar preparado todo lo que se necesite para el día siguiente (incluso el desayuno) y, si se usa agenda o planner, revisar las tareas apuntadas. La regla de oro es “evitar pensar por las mañanas. Si quieres tener una mañana tranquila, debes dejar que todo funcione en modo automático, que la mente pueda despertase poco a poco”, añade la experta. A esto sumamos otro tip que nos dio hace tiempo la actriz Marta Nieto: perfumar su ropa por la noche porque así consigue que el olor se impregne más.
#2. La regla de Zadie Smith
Carine Roitfeld dijo en cierta ocasión que no le gustaba que su maquillaje fuera muy elaborado porque prefería que pareciera que «tenía cosas más importantes que hacer que mirarme al espejo». Y la escritora Zadie Smith que había decidido no pasar más de 15 minutos frente al espejo, sobre todo después de observar que su hija de 7 años pasada demasiado tiempo frente a él. A esto sumamos los beneficios que añade la psicóloga Pilar Guerra Escudero: reducir el tiempo que se pasa frente al espejo nos permite estar más concentradas y aumentar la autoaceptación porque de alguna manera se le resta importancia al aspecto físico para priorizar otros aspectos de nuestro bienestar.
#3. No mirar el reloj
Cada vez se habla más de lo beneficioso que puede ser medir el tiempo con secuencias de música para evitar el estrés que genera mirar el reloj (y ver que se llega tarde). Se trata de calcular el tiempo que se tarda en hacer las cosas con una playlist de manera que cada canción se relacione con un momento de la rutina. Otra alternativa es el truco que lleva a cabo la perfumista Alexandra Carlin: ella tiene en la oficina tres relojes de arena (uno de 15 minutos, otro de 30 y otro de una hora) para medir el tiempo de una forma más relajada. “Son mejores que un reloj. Me ayudan a organizar mi tiempo cuando tengo un día ocupado”, dice.
#4. Analizar el orden de las cosas que se hacen de forma rutinaria
“El orden de las tareas influye en el tiempo que tardamos en llevarlas a cabo. Por ejemplo, tardas menos si guardas la ropa después de doblarla y si la doblas seguidamente de recogerla del tendedero, porque tu cabeza está concentranda en lo que está haciendo”, explica Alicia Iglesias. Este ejemplo es trasladable a otras tantas tareas rutinarias que tardamos más en hacer porque creemos que haciendo varias cosas a la vez llegaremos a todo. Es preferible hacer las cosas de una en una porque en la multitarea el cerebro deriva su atención de una a otra. La psicóloga Laura Palomares, de hecho, lo resume así: “Por mucho que corra y quiera abarcar, es preferible concentrarme ahora, seguro que la siguiente tarea la afrontaré en su momento lo mejor que pueda”. Y añade: “Es conveniente ralentizar el ritmo cuando veamos que nos estamos acelerando pensando en lo siguiente que tenemos que hacer”. De esta manera lanzamos un mensaje tranquilizar a nuestro cerebro.
#5. No mirar el móvil por la mañana
Además del despertar abrupto que podemos regalar de manera innecesaria a nuestro cerebro si lo primero que hacemos es mirar el móvil (y todas las notificaciones), está comprobado que se pueden llegar a perder entre 15 y 20 minutos en revisar cosas que no eran importantes. Por tanto, chequear el móvil solo cuando se haya terminado la rutina matutina –mejor si es al salir de casa– permite ganar tiempo por las mañanas y tener algo más de paz mental.
#6. Ordenar para ganar tiempo
Dedicar un día a ordenar cajones y otras cosas que se usan a diario, permite ahorrar mucho tiempo en el día a día. “Si los objetos que utilizamos con frecuencia tienen un fácil acceso, nuestros niveles de estrés disminuyen automáticamente”, apunta Guerra Escudero. A lo que Alicia Iglesias añade. “Gracias al orden sabes instantáneamente dónde debe colocarse cualquier cosa que entre en casa, por lo que a tu cerebro le cuesta menos colorarlo en su sitio (si ese sitio está bien pensado) que dejarlo en cualquier parte. La clave de esto último se recoge en una frase que se aplica en otro campo de estudio, pero que yo he tomado prestada: Don’t make me think (No me hagas pensar)”.
#7. Estirar mientras se hace el café
Puedes hacerlo en la cama –es una excelente manera de activar nuestro organismo tras horas de sueño–, pero otra alternativa, tal y como nos contó la modelo y nutricionista Aida Artiles, es hacerlo mientras se hace el café por las mañanas. “Mientras hago el café, que es una de las primeras cosas que hago nada más levantarme, hago un par de saludos al sol (A y B), un par de backbends (otra postura de yoga), unas torsiones de espalda y… ¡listo!. Estirada que me voy”, dice.
#8. Descanso a la francesa
Mathilde Thomas, fundadora de la marca Caudalie, en su libro The French Beauty Solution, reflexiona sobre cómo entienden las francesas las vacaciones. “Los franceses tenemos una actitud diferente sobre el tiempo libre; sabemos que los trabajadores estresados, exhaustos y frustrados no son eficientes”, dice. Por eso, aprender a no hacer nada durante las vacaciones –sin planes ni actividades a la vista– es su mejor fórmula para ser más creativa y productiva el resto del año. Por eso, aprovechar los fines de semana y días libres para desconectar de verdad es otra manera de ahorrar tiempo en el día a día. Desconectar para volver a conectar.